Récord conseguido por
Carlos Bianchi
Y el día
llegó... Trenta y tres años después del histórico equipo de José campeón del mundo,
Boca también es récord en el fútbol argentino. Y no hubo un festejo desmedido. Es más,
ni siquiera hubo festejos. Apenas, un simpatizante de jogging negro y buzo gris (que
saltó a la cancha a unos segundos después de que el árbitro Pezzotta marcó el final
del partido) le extendió su mano derecha y Carlos Bianchi -camino al vestuario-aceptó
con gusto la felicitación. Obviamente, tampoco dieron una vuelta olímpica para celebrar
y logro histórico. Y después fue el tiempo de las palabras de compromiso.
Jugadores,
técnico e hinchas lo tomaron con la misma fria sensación térmica que acompañó al
partido en el plano climático. Pareció que la importancia solamente se encuadró en la
cuestión mediática. O que la trascendencia vendrá con el correr de los años, cuando al
Boca 99 se lo mencione con justicia como El Equipo del Virrey. No por nada el producto
viene envasado al vacío desde hace trescientos noventa y tres días.
Con la llegada de
Bianchi se puso fin al despilfarro y al cabaré. Y con una receta que no tiene nada de
mágico (orden más trabajo y condiciones futbolísticas igual a resultados) empezó a
cimentar un equipo y puede recorrer el mismo camino que aquel de José. Que no sólo
quedó en la historia por el récord, sino también por levantar las copas Libertadores e
Intercontinental (el primer campeón del mundo argentino). En la comparación, el Boca de
Bianchi es más efectivo que el de Pizutti: ganó más partidos (28 Boca, 23 Racing) y
convirtió más goles (87 Boca, 62 Racing).
Boca es un equipo
récord e histórico, tiene un invicto de 40 partidos y es el bicampeón del '99.
Ahora el hincha
espera lo mejor. Se viene la Mercosur, la Libertadores y el tricampeonato. ¿Los podrá
ganar?

En buenas manos
Que Boca tuvo la
posibilidad de igualar el récord de Racing del 66 no es una casualidad. Este tipo de
Bianchi sabe lo que quiere cada vez que entra a una cancha y da la impresión de estar
para más.
Con respecto al
Racing de aquel entonces, se ven dos líneas diferentes de juego. Boca es más
medido,cuida más el resultado,sabe controlar mejor las situaciones. El equipo de Racing
era más agresivo. De todas maneras, eso es sólo una cuestión de estilos, no de
merecimientos. Por lo que todo lo que logren Palermo y compañía no está en discusión.
Cuando uno está
construyendo una marca como ésta, no se lo imagina. Se van dando las cosas. Es que
generalmente uno se concentra en cada partido. Claro que cuando se edifica una racha tan
larga, simultáneamente se va formando un equipo sólido. Y una estructura que
difícilmente se reciente. Por eso cuando ingresa un suplente, la ausencia del titular no
se nota.
Al atravesar un
momento de tal magnitud, cada encuentro se transforma en una final de verdad. Porque todos
quieren voltear al equipo récord. Y se va haciendo más complicado mantenerlo. Lo más
aconsejable entonces es no poner a las matemáticas por encima del fútbol, sino todo lo
contrario. Realmente, los 39 partidos sin perder del aquel Racing parecían inalcanzables.
Pero, después de tantos años... la verdad es que nada es eterno. Y estos muchachos, que
lo superaron lo tienen merecido.
Hoy en día,
quebrar una marca tan importante es más difícil que antes. Porque los mejores jugadores
emigran cada vez más rápido y eso complica a los grandes equipos. Pero Boca supo
manejarse muy bien. Desde los dirigentes hasta los hinchas, pasando por los jugadores y el
cuerpo técnico. Es obvio que la suerte también es necesaria. Sin embargo, no se llega
así nomás. Hacen falta otras cosas. Y Boca las tiene.
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