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Boca 3 - Gallinas 0

 

 

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Boca 3 - Gallinas 0 

EL QUE RIE ULTIMO...

...RIE MEJOR!!!

 

Boca se destapó con una espectacular goleada en la Bombonera y castigó el planteo del River de Gallego, que jugó a defenderse. Riquelme la rompió y Palermo emocionó con un regreso soñado: asustó a rivales y agrandó compañeros. En el segundo tiempo puso todo y se adueñó del clásico · River especuló siempre y recién salió a buscar cuando estaba en desventaja · Delgado y Riquelme de penal marcaron la diferencia.  Boca pasó así a semifinales de la Libertadores. La Boca es un carnaval...

"VENI, VENI, CANTA CONMIGO, QUE UN AMIGO VAS A ENCONTRAR, QUE DE LA MANO, DE CARLOS BIANCHI, TODOS LA VUELTA VAMOS A DAR..."
Baila, llora, grita, salta. Es el hincha de Boca de un miercoles a la medianoche. Es el otoño del 2000, y es la víspera del primer aniversario patrio del milenio, del siglo. Es que hay que identificar el momento, hay que fecharlo porque va a quedar en la historia esta goleada de Boca a River que le permitió dar vuelta su destino en la Copa Libertadores. Baile, llanto y disfonías, porque como si la alegría de ganarle y amargarlo a River no fuera suficiente, el ídolo que ratificó ayer por qué lo es, tras 6 meses entró un ratito, y en la mismísima hora marcó: era Palermo que anoche, justo ante River, volvía y volvía a reencontrarse con su gloria, el gol.

"HAY QUE PONER BOCA... HAY QUE PONER UN POCO MAS DE HUEVOS... LA HINCHADA VA A ALENTAR Y VAMOS A SALIR PRIMEROS..."

Mauricio Macri dijo que "lo extrañaba y me puse muy contento cuando me enteré que Bianchi lo ponía en el banco. Fui a verlo a Martín y le dije que esta lesión lo hizo crecer a nivel humano, ahora está más aplomado y volverá a retornar al éxito". El presidente de Boca agregó que "lamentablemente no podremos seguir disfrutándolo por mucho tiempo. Porque se irá a jugar al exterior". Van a ser muchos quienes lo extrañen. Todos los que estuvieron anoche en la Boca, seguro.
"APLAUDAN, APLAUDAN, NO DEJEN DE APLAUDIR, LOS GOLES DE PALERMO, QUE YA VAN A VENIR..."

 

 

Copa Libertadores 2000

Resultado Cuartos de Final - 24 de Mayo de 2000

Boca Juniors 3 - River 0

Boca empujó, puso el corazón y disfrutó al eliminar a River

El tema no es la amplitud del tres a cero con el que Boca despachó a River de la Copa. Seguro que no. Ese fue apenas el desenlace. La cuestión pasó por la disposición táctica y las abismales diferencias de ambiciones. Boca tuvo un sólo objetivo: meter goles, así simplemente. River, lo opuesto, decidió desde el vestuario, que su postura fuera desembozadamente defensiva. Un volver al pasado de esta competencia, en la cual los visitantes se refugiaban en la especulación neta. Y se sabe que en esto del fútbol, historias mediantes irrefutables, se demuestra que no siempre las apuestas al riesgo tienen respuestas positivas. Y que en esa actitud mezquina descansan los que aún perseveran en esa falsa creencia de que los resultados se resuelven en los vestuarios y sobre un pizarrón, obviando la multitud de circunstancias que rodean a este incomparable juego. Esta vez se dio la lógica, el que fue se llevó todo. Y el que recortó de antemano su chance, quedó vacío. La justicia futbolera suele aparecer para poner cada cosa en su lugar.

¿Qué fue Boca hasta el gol de Delgado? La persistencia en avanzar, con Riquelme de eje, pero sin que Ibarra o Arruabarrena pudiesen quebrar y sí lo hacían despachaban centros intrascendentes. Los cambios de posiciones de Moreno y Delgado, pero sin llegadas de Gustavo o Marchant. Y entonces el "plan maestro" de River, obturando caminos con Lombardi, Ramos, Trotta, Yepes, Placente y Berizzo, más Zapata y la solidaridad de Aimar, Saviola y Angel, pareció consistente. Hasta adecuada. Porque Boca, salvo la infracción de Yepes a Gustavo sin sanción en el área, apenas aportaba voluntarismo, despliegue físico, las pisadas indescifrables de Riquelme, aproximaciones y un pelotazo del Mellizo Schelotto que encontró Delgado, pero adelantó la pelota y Bonano no le otorgó espacio y le tapó el disparo franco.

 

¿Qué fue River? Puso las fichas en sus figuras; Aimar para que limpiara el camino y a los encuentros de Saviola-Angel para gestar algún contraataque, todo lo demás, tozudez para controlar (con rechazos sin destino en muchos casos), esfuerzo para esmerilar cada intento encabezado por Riquelme. Pero el trío no respondió. Si hasta en una maniobra en la cual Aimar cargó la pelota (iban cuatro contra tres) la concluyó deficientemente Zapata.

Pero el fútbol sigue siendo felizmente imprevisible. Y a propósito, hubo ayer una frase del técnico del Real Madrid, Vicente Del Bosque, que puede ilustrar y terminar con tanta sanata. Le preguntaron al entrenador, flamante campeón de la Liga de Campeones, porque no hacía gestos y enviaba tan pocas señales a sus dirigidos y el hombre, con sencillez dijo: "Cuando la pelota empieza a rodar, poco se puede hacer desde afuera", palabras más palabras menos. Y sirve para ejemplificar la terminante goleada de Boca. Porque a Riquelme se le encendió su luz creativa y metió un pase profundo para Delgado, fallaron (porque siempre se puede fallar al menos una vez) Bonano y Yepes y Delgado desequilibró el marcador. Y a River se le empezó a ir al tacho toda su planificación.

Mientras Boca se aceleró, casi naturalmente, en la deseperación por evitar los penales, River nunca pudo desperezarse. Tan metido estaba en su resignación que, a excepción de un latigazo de Zapata que desvió magistralmente Córdoba, no registró aviso y desnudó una sorpresiva inoperancia atacante. Saviola aislado, Angel apagado, Aimar aprisionado (lo reemplazó Guillermo Pereyra, otro más para aguantar), parecía una quimera suponer que llegaría a la red de Boca. Y fue una quimera.

Y hay que insistir, en el fútbol los imponderables son inmanejables. Vale el "ojo intuitivo", en este caso, acertó Bianchi mandando a Battaglia por el agotado Gustavo y a Battaglia le cometieron falta en el área. Penal. Y gol de Riquelme. Negocio arruinado para River. Fiesta para Boca y mejor negocio en función de futuro. A River se le cayeron los últimos flecos de su resistencia. Y Palermo, justamente, Palermo, otorgando ventajas por su larga inactividad, dispuso de tiempo y espacio, para recibir, acomodarse y elegir el lugar donde meter la pelota. Función concluida.

Está muy bien que haya ganado Boca. Fue el único que quiso, al menos en esta oportunidad. Su ambición se llevó la recompensa perseguida. Y la cautela de River pagó un precio merecido: eliminación, pero con derrota grande, de las que duelen. En todos los frentes.


Creación y Diseño

Malco Damián Rossi

boquitanet@ciudad.com.ar