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Diego Armando Maradona

Fue, es y será el más grande de todos los tiempos

 

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Crónica de su vida:

(1960- ), jugador argentino de fútbol que ganó para su país la Copa del Mundo en 1986. Nacido en Lanus, cerca de Buenos Aires. Hijo de un obrero fabril, Maradona empezó a jugar al fútbol a los nueve años en un equipo infantil, Los Cebollitas. A los 16 era el jugador más joven de la selección nacional argentina. Aunque ya era una estrella en su club, Argentinos Juniors, cuando en 1978 se celebró en Argentina el Campeonato del Mundo, Maradona no fue seleccionado en el equipo nacional y no pudo participar en la victoria de su país. En 1979 le nombraron jugador suramericano del año. Su participación fue decisiva para que Argentina ganase su segunda copa del mundo en 1986 y llegase a la final en 1990. De 1982 a 1984 se incorporó a las filas del Barcelona, en España, siendo después (1984) transferido al Napoli, equipo italiano de la ciudad de Nápoles, por la cifra récord de 10 millones de dólares. Gracias a él, el Napoli se adjudicó por primera vez el título de la liga italiana en 1987 y la copa; en 1989 la copa de la UEFA y de nuevo el campeonato en 1990. Extraordinario centrocampista y considerado el heredero del brasileño Pelé, Maradona se ganó el elogio y el respeto de jugadores y admiradores por la brillantez de su juego y su habilidad para marcar gol. Con sueldos millonarios alcanzó la celebridad en Europa y en todo el mundo, llevando una vida extravagante. Su carrera deportiva se vio afectada al ser acusado de consumir drogas en 1991. Fue expulsado del equipo napolitano y apartado durante 15 meses de la competición internacional al tiempo que se enfrentaba a nuevas acusaciones por consumo de drogas en Argentina. En septiembre de 1992 volvió al fútbol internacional fichando por el Sevilla, el equipo español, por 10 millones de dólares. Maradona discutió con el club y se marchó del equipo tras una temporada. Volvió a Argentina en 1993 para regresar a la actividad profesional. Durante su vida deportiva Maradona sufrió muchas lesiones graves por parte de los defensas y muchos expertos opinaban que sería incapaz de recuperar la forma física adecuada para volver al fútbol de primer nivel. Sin embargo, cuando fue seleccionado en 1994 para jugar en el equipo argentino que participaría en los mundiales de Estados Unidos pareció demostrar que se equivocaban. Maradona jugó de manera espectacular en las victorias argentinas sobre Grecia y Nigeria, pero luego dio positivo en un control antidoping y fue expulsado de la competición, aunque se le permitió comentar los partidos para la televisión argentina. Maradona volvió a su país para ser entrenador pero se retiró en 1995. Aún volvería a la actividad, esta vez con el Boca Juniors, aunque sin terminar nunca de zafarse de sus problemas extradeportivos.

Características técnicas:

Maradona es el máximo ídolo de los argentinos y el futbolista más importante que ha dado esta tierra. Es el enganche inamovible del equipo y el jugador de más calidad técnica que tiene Boca y el fútbol argentino. Es muy inteligente, sabe imponer en todo momento el ritmo que conviene a su equipo y siempre está bien colocado sobre el terreno. Tiene una gran visión de juego y una tremenda precisión en el pase. Además, es un experto lanzador de faltas y el encargado principal de rematar los penales de su equipo. El único déficit es su escasa velocidad y la tendencia a lesionarse con facilidad. Defectos que ha adquirido con el paso del tiempo.

Títulos que ganó a lo largo de su carrera:

  • Un Campeonato Mundial Juvenil Sub-20 (Japón ’79)
  • Un torneo de liga con Boca (Metropolitano ’81)
  • Una Copa del Rey con Barcelona(‘82/83)
  • Una Supercopa de España con Barcelona(‘82/83)
  • Una Copa de Liga de España con Barcelona (‘82/83)
  • Un Campeonato Mundial con la Selección Argentina (México ’86)
  • Dos Campeonatos de la Liga de Italia con el Napoli(‘86/87 y ‘88/89)
  • Una Copa Italia con el Napoli (‘86/87)
  • Una Copa UEFA con el Napoli (‘88/89)
  • Una Supercopa de Italia con el Napoli (‘90/91)

Diego y la Selección (su segundo amor, después de la Nº 5)

La marca registrada de una zurda única:

A los 15 años apareció en Primera. A los 16 jugaba en la Selección. Ahora, a los 37, se aleja. ¿Cómo será el fútbol sin Diego?

El fútbol sin Diego puede ser como la noche insulsa sin estrellas, como la carcajada sin niños, como el amor sin dos, como la playa sin mar. Sin Diego. Como alguna vez fue la literatura sin Borges, el tango sin el Polaco Goyeneche, el tenis sin Vilas. Pero éstos, como todos los grandes, los incomparables, los imposibles de clonar, dejan secuelas, huellas, enseñanzas, dejan su obra en definitiva, y aunque abandonen su actividad o mueran, permanecen transferidos en millares. Borges es más leído que en vida, el Polaco sigue cantando en los livigs de los tangueros, y cuántos zurditos deben pensar en Vilas en sus sueños manchados de polvo de ladrillo.

Y lo que deja Diego… Y lo que dejan esas piernas, que durante 21 años lograron el absurdo de que medio mundo se la pasara sonriendo con la mirada para abajo. En realidad fueron 37 años de Diego con el fútbol. Porque cuando se armó el pesebre el 30 de octubre de 1960, ante el anuncio de su llegada a la vida en el Policlínico de Lanús, hubo un terremoto de pelotas por ver cuál sería la primera en acariciar. "Ya sabía, Dios tenía que ser morochito", decía un obrero azorado en los tablones de La Paternal, cuando a principios de los 70 Maradona era Cebollita y hacía jueguito en los entretiempos de Primera. "Dios es justo, protégé a los humildes", agradecía al cielo un hincha de Argentinos Juniors aquel 14 de noviembre del 76, cuando Diego marcaba sus dos primeros goles.

Y con la cáscara de Cebollita aún fresca, en un puñado de partidos, con 16 años, se ganó la convocatoria de Menotti a la Selección. Pero al final el Flaco no se animó a ponerlo en el Mundial del 78. Diego se vengó siendo goleador del Metropolitano, y ni qué hablar en el Mundial Juvenil de Japón del año siguiente, en el que obligó a los argentinos a andar durante un mes con ojos japoneses pero por el sueño. Un año y medio después ocurrió lo inevitable, tras cuatro campeonatos como goleador, y tras tanto y tanto asombro, Argentinos no lo pudo retener más. ¿Dónde podía ir Diego el del pueblo? El 19 de febrero del 81 contrajo matrimonio con Boca. Le consagró su corazón. Boca se consagró campeón.

dios.jpg (13591 bytes)Pero Europa también quiere ser testigo del caso extraño de una zurda parlante, y la plata que otra vez no todo lo puede, porque Diego no se amoldó al Barcelona, porque sus sentimientos no paraban de volársele para aquí. Diego nunca pudo ser Diego en tierra española. Si hasta el Mundial del 82 se quedó en el cesto de los olvidos, y ni diez años después fue feliz en el Sevilla. Diego del pueblo descubría un nuevo pueblo para armar y ser amado hasta el colmo de altares, rezos y dos títulos de campeón impensados para los pobres de un fútbol millonario: Nápoles, el Napoli italiano, bien al sur, como Argentina, como la Boca. Diego era feliz otra vez, y llegaban increíbles discursos de su zurda. Llegaba el Mundial del 86 y toda Argentina otra vez por su culpa con ojos orientales de cansancio pero de tanto festejar. Y era de nuevo Don Quijote subido a la pelota Rocinante, que reparaba dolores de pueblos: había logrado que el sur italiano también existiera, y acababa de conseguir con manos y gambetas divinas que 28 millones de pitos catalanes argentinos apuntaran a Inglaterra, tras una batalla por fin ganada al Imperio pero menos violenta que Malvinas. Del Napoli se fue flotando en un mar de llantos de sus redimidos. Corría el 91, y había pasado otro Mundial, el de Italia, con un subcampeonato inesperado, y una foto de ceremonia final que lo depositó protagonista aunque no le tocara esta vez. El saludo evitado a Havelange, las lágrimas a rostro abierto por la derrota con Alemania. Tras la suspensión por doping, Diego decidió que aún no era tiempo de subirse a la cruz, porque toda una cancha de River así lo pedía tras el 0-5 de Argentina-Colombia. El Mundial de Estados Unidos no fue su fiesta ni tampoco Newell’s, aunque medio Rosario estuvo de fiesta los 120 días de su estadía. El 7 de octubre del95, frente a Colón, regresó al fútbol tras su segunda suspensión por doping -la del Mundial- y lo hizo en su hogar de Riachuelo y colores. Boca casi es campeón pero no, Maradona casi dice adiós pero no. Volvió por última vez en un amistoso ante Newell’s el 9 de julio.

Ahora que se va, ¿cómo será el fútbol sin Diego?

¡¡¡Chau Diego!!!

 

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