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El fin de la malaria

 

Se acabó la pesadilla. En el 92, Boca salió campeón luego de once años. Pero no fue el final de la malaria porque después no pudo repetir. Fueron once torneos para llorar…

Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Hubo que esperar 2.170 días para que llegara este gran momento, para que Boca volviera a estar tan cerca de un título. Porque por ahora, el último gran recuerdo es el del 20 de diciembre del 92, también en un Apertura, cuando sufrió de lo lindo para dar la vuelta después de once años. Después del último título de la mano de Oscar Tabárez, hubo casi seis años de pesadillas. Desfilaron siete técnicos, entre ellos pesos pesado como Menotti, Bilardo y Veira: ninguno consiguió dar la vuelta. Y pasaron muchísimos jugadores. Hasta el más grande como Maradona y también Caniggia se quedaron con las ganas de gritar campeón, como seguramente lo harán Palermo, el Melli y compañía.

Hace tiempo que Boca no es campeón, hace tiempo que sus hinchas esperaban un momento como éste. Porque encima de que nunca llegaban al gran objetivo y muchos se reían de ellos, en los últimos años tuvieron que bancarse los festejos de River, que ganó seis títulos locales y también dos internacionales.

Pero en julio llegó Carlos Bianchi, puso la casa en orden y lo primero que hizo en la pretemporada de Tandil fue confesarles a Palermo y al Melli Guillermo que iban a ser titulares indiscutidos. ¡Qué acierto! Y se la jugó con algunos chico, y bancó en los malos momentos a Oscar Córdoba -después llegó a tener el arco invicto durante más de 500 minutos-, y a Riquelme lo puso como enganche… Y así, a Boca se le hizo más fácil: se consagró campeón invicto (la única vez en el historial que un equipo xeneize lo logró), tuvo 45 goles a favor, contó con le goleador récord del fútbol argentino, sacó nueve puntos de ventaja y… fue el campeón, aunque ninguno de los protagonistas se animó a decirlo antes de tiempo. Y esta vez, con todos los equipos rendidos a sus pies, no se repitió lo de los últimos años. Como por ejemplo, aquella gran frustración del Apertura 95 que podrá quedar archivada nada más como una simple tristeza: Boca le llevaba seis puntos de ventaja a Vélez a cuatro fechas del final y se cayó a pedazos. También la desilución del Clausura 96, cuando otra vez los de Liniers le sacaron el título del buche. O la última decepción en el Apertura 97, cuando quedó a un sólo puntito del gran River. De los últimos once campeonatos, Boca sólo estuvo en la pelea en estos tres. Después, mejor ni hablar. Si hasta llegó a terminar en el 17º lugar en el Apertura 94, el mismo año en que perdió la final de la Supercopa…

Pero eso ya pasó y ahora hay que festejar, sólo festejar.