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Jorge Bermúdez

Jorge Bermúdez no se cree un líder revolucionario pero se hace cargo de su papel en la pelea por los premios. "El tema no es llevar la cinta y nada más. Es vivir a disposición del plantel", dijo Bermúdez.

Jorge Bermúdez es un tipo duro y celoso de su intimidad. Que también tiene sus días... Que es capaz de encabezar una caravana interminable de bromas o guardar silencio toda la mañana. A los 29 años, el Patrón áspero que maneja los hilos de la defensa de Boca, cuerpea, manotea y se hace respetar trabando fuerte, afuera de la cancha es un colombiano maduro, más frío y tranquilo. Para hacerle una nota, no hay que ponerse canilleras...

-Desde hace casi un año sos el capitán de Boca y pasaste momentos difíciles. ¿Cómo es ser el referente de este grupo?
-Ser el capitán de Boca es un orgullo, me da mucha satisfacción y me parece un reconocimiento de parte de mis compañeros y del cuerpo técnico. Pero también siento que hubo gente que pensó que iba a ser el líder de una revolución, que siempre daría que hablar porque se trata de Boca, el equipo que más vende en todo sentido.

-¿Cómo combatís todo eso?
-Estuve y estoy tratando de dar una imagen distinta. No soy un líder revolucionario. El capitán no es el tipo que arma una revolución o encara siempre en los medios para decir lo que se decide en el plantel. El capitán tiene que estar pendiente de la vida personal de sus compañeros, darles una mano, y cuando hay conflictos con los dirigentes tratar de acercar las partes. Esa es la misión. No sirve llevar la cinta y decir "soy el capitán de Boca", y cuando llego a mi casa me olvido. Tuve grandes compromisos, como el tema de los premios, pero a mi manera y con la aceptación de los dirigentes se solucionó.

-¿Esa idea de revolucionario también creés que está en la cabeza de jugadores o hinchas?
-No, para nada. Quizá algunos dirigentes pensaron o piensan así. Cuando me dieron la cinta, muchos me preguntaron si tenía miedo de quedar "fichado" o "pegado", algo que no entendía. Yo lo hago de muy buena onda, y eso que pierdo tiempo con mi familia por estar solucionando problemas. En el caso de los premios, se los hice saber desde un primer momento a los dirigentes: cuanto más larga se hiciera la discusión más difícil se iba a hacer. Había que ceder de ambas partes, entendernos mutuamente. La chance de no ir a Neuquén, para la Copa de Invierno, impactó en la negociación y, a partir de ahí, se manejó distinto.

-La visita de la barra brava también te involucró. ¿Qué pasó ese día en el vestuario?
-Eso también quedará puertas adentro. Nunca me dará miedo que piensen algo malo de mí, porque estoy tranquilo con lo que hago, sé que el plantel me apoyó siempre y eso me satisface.

-Es muy desgastante...
-Sí, pero cuando a uno le gusta lo hace con cariño y con afecto. Es una misión y un propósito, pero muy personal. Muchas veces se trató de hacerme ver como el que siempre hablaba, pero yo hablo cuando me siento cómodo y no cuando me ponen un grabador. Me siento a gusto, en este tiempo como capitán crecí y aprendí.

El Patrón juguetea con su botinero. Se acomoda su saco negro, se peina con la mano su pelo mojado y continúa hablando en la tranquilidad de Casa Amarilla, mientras sus compañeros van al quincho del club para comer un asado. En ningún momento levanta la voz, no necesita de eso para hacerse escuchar con autoridad.

-¿Esto de ser punteros en el torneo y en la Copa Mercosur superó las expectativas?
-Este plantel ya no está para cosas mediocres. Ahora quiere el torneo local, la Intercontinental y pelear hasta el final la Mercosur. Entonces, este comienzo es acorde a esos propósitos. Igual, tenemos que seguir trabajando duro.

-Que River junte a Ortega, Aimar, Angel y Saviola, ¿los motiva o los inquieta?
-Yo le dije a un compañero que pensemos en River cuando sea la semana de hacerlo. Si nos engañamos, seguro que de nada servirá. Ahora está Racing. Lo de River es una expectativa enorme para el ambiente porque se marcó una gran diferencia entre los grandes y los demás, entonces es lógico que en los medios se hable de eso.

-Ustedes tienen más competencia y necesitan más plantel.
-Sí, pero para poder jugar cada tres días tenés que haber ganado algo antes. Y si no se arma un equipo con la idea de ganar algo vas a tener que jugar sólo los domingos.

-¿Cómo ves la adaptación de Matellán, Medina y Fagiani?
-Falta tiempo para medir lo que están haciendo, no se puede sentenciar tan rápido. Van a darle mucho el equipo, asumieron bien el reto, tienen nuestro apoyo.

-Renunciaste a la selección colombiana o no estás siendo convocado. ¿Cuál es la verdad?
-Nada, no tengo nada que decir... Si hablo no le hago bien a Colombia y tampoco me hago bien a mí. Si decir algo sirve para sumar, a decirlo. Si eso va a lastimar a mucha gente, no tiene sentido. En este tema, mejor quedarse calladito...

-¿Pensás en volver a Europa?
-Quiero vivir el presente, estoy tranquilo, feliz, con trabajo. Si se llega a dar lo de Europa, que sea por el bien de todos. Pero ni lo pienso, ni lo hablo. En serio. Tengo un contrato con Boca, la gran responsabilidad de ser capitán y seguir ganando cosas importantes.

-¿Te adaptaste bien al país?
-Sí, gracias a mi familia. Soy un tipo muy familiero, no me gusta mucho el tema de los medios, la vida social, la vida nocturna... Me gusta que mis hijos estén cómodos, porque así yo estaré cómodo.

-¿Cómo manejás la ansiedad de jugar la Intercontinental?
-Ganando, si estoy haciendo un gran torneo argentino y una gran Mercosur seguro que la ansiedad estará colmada. Porque creo que con un buen presente elaborás un gran futuro y nosotros entedemos que será un lindo compromiso, una invitación de gala de la cual fuimos merecedores por ser campeones de América. Pero se vivirá cuando llegue el momento de jugar.

-Volviendo al presente. Por la situación que vive, ¿enfrentar a este Racing te garantiza algo?
-Sí, más peligro. Un equipo que va dar todo para revertir lo que está viviendo, esperemos que Boca lo entienda y asuma el compromiso.